Mostrando entradas con la etiqueta vida. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta vida. Mostrar todas las entradas

domingo, 3 de diciembre de 2017

Adviento Bloggero. Día 3: palabras

Hoy empleo el noble arte del copia-pega para traeros algo que escribí en mi otro blog en febrero de 2014 y lo hago porque esta mañana he tenido una conversación muy liberadora y profunda con dos amigas en la que hemos llegado a la conclusión de que hay que elogiar más a los demás por las cosas buenas que hay en ellos, hay que decir más "te quiero" y, en definitiva, regalar palabras bonitas porque nunca sabemos la falta que hacen y lo que pueden llegar a animar a alguien y cambiarle el día para mejor. Entonces he recordado que hace unos años hice una reflexión parecida en mi otro blog que además me quedó bonita y quisiera rescatarla. Han pasado más de 3 años desde entonces y la vida me ha seguido diciendo que tenía razón entonces, pero también añadiría más cosas al discurso, como lo que he hablado esta mañana con mis amigas. Hay que ver más allá de uno mismo, valorar lo bueno que tienen los demás y decírselo, "te admiro". En fin, ya paro y os dejo que leáis el post. Espero que os guste y os sirva:

Tus sueños se harán realidad

"Esta mañana tenía que levantarme a las 7:30 para irme a la clase de francés, pero estaba en medio de un sueño tan revelador y bonito que si no es porque mi padre ha venido a despertarme a las 8:15, habría seguido durmiendo y llegado tarde a la Escuela de Idiomas. El caso es que al final, medio atontada que estaba, me han tenido que llevar en coche. Una vez de camino, un semáforo se ha puesto en rojo y nos hemos ido a parar junto a un muro en el que había varias pintadas. Una de ellas me ha llamado poderosamente la atención y he experimentado un momento muy peliculero, pues no os miento al decir que en cuanto he leído la frase el coche se ha puesto en marcha y me he quedado entre sorprendida y atontada mirando hacia atrás mientras nos alejábamos con el coche. ¿Y qué decía esa frase para haberme despertado del todo? "Your dreams will come true" (Tus sueños se harán realidad). No os voy a contar qué estaba soñando esta mañana, pero os diré que ya al levantarme me he quedado pensando en lo que había pasado en mi sueño y me he vuelto más optimista de lo habitual. De repente, ¡toma frase! Demasiadas coincidencias. Tras el impacto inicial mi actitud ha cambiado y ha seguido asi de optimista y alegre toda la mañana. Es más, el día aun no ha acabado y sigo con ese espíritu, presintiendo que algo bueno está por venir. Y el caso es que me estoy sintiendo tan bien hoy, que me apetecía venir a contaroslo y a compartir con vosotros unas ideas que saco de todo esto.


La primera de ellas es el poder de nuestros actos, cómo cualquier mínima tontería que hacemos puede repercutir en los demás. A mí me ha pasado esta mañana al leer esa frase. Alguien decidió salir un día con una plantilla y un bote de spray y dejar esa pintada justo en ese lugar. Muchas veces he pasado por ahí y no es la primera vez que la he visto, pero hasta ahora nunca me había dicho nada, nunca había despertado en mí ningún sentimiento. Hoy le doy las gracias a esa persona, quien quiera que sea, por haber dejado ahí ese mensaje tan esperanzador. Como véis, cualquier tontería que hacemos puede llegarle a alguien y hacerle algún bien.


Al hilo de lo anterior saco mi segunda idea: las cosas serán cuando tengan que ser. En el momento en el que estemos preparados para algo, las cosas sucederán, no antes. Hasta hoy yo no había leído esa frase, simplemente la había visto, pero no asumido. Vamos por el camino buscando los códigos que nos ayuden a descifrar la vida, a leerla y comprenderla. Las palabras están ahí, pero no siempre nos dicen algo. Recuerdo cuando hace unos años me fui sola bien temprano a enfrentarme al examen de oposición. En la radio de mi coche sonó una canción tan tonta como lo es el "Waka-waka" de Shakira. ¿Os podéis creer que una canción que tenía repetida hasta la saciedad de repente me estaba mandando un mensaje que nunca antes había percibido? "Llegó el momento, caen las murallas / Va a comenzar la única justa de las batallas / No duele el golpe, no existe el miedo / Quítate el polvo, ponte de pie y vuelves al ruedo / Y la presión se siente, espera en ti tu gente / Ahora vamos por todo y te compaña la suerte / Tsamina mina zangaléwa, porque esto es África" (bueno, esta última estrofa evidentemente no me dijo nada jajaja). Sería porque iba un poco cagada de miedo, no sabéis la presión que se siente en este tipo de pruebas, pero una letra tan tonta y tan expresamente dirigida a un equipo de fútbol cualquiera de repente me estaba dando ánimos a mí. No deja de ser una tontería, pero tanto ese día como esta mañana de repente he comprendido el verdadero significado de las cosas que siempre han estado ahí. Por eso digo que las cosas serán cuando tengan que ser, cuando menos lo esperemos. 


Y por último, la tercera idea que se me ha pasado por la cabeza esta mañana por culpa de mi sueño y de esa pintada en la pared ha sido que hay que vivir cada momento como si fuera especial, con la esperanza de que algo bueno está por venir. Esto que os podrá parecer una tontería supina es lo que he puesto en práctica desde esta mañana y me está ayudando a tener un día estupendo, de esos que parecen un regalo, llenos de ganas de saber qué cosa buena habrá después. 
En fin, como digo siempre, yo me entiendo lo que digo. Simplemente decir que me ha encantado tener un día lleno de puntos que se unen, lleno de pistas que parecen cobrar sentido por momentos. Y ¿quién sabe? quizá en las horas que quedan del día mi sueño pueda hacerse realidad. Por falta de emoción u optimismo que no sea."

A día de hoy, la vida me sigue pareciendo maravillosa porque sigo teniendo esa misma actitud. Todavía no se me ha cumplido ese sueño del que hablé en dicho post, pero otras muchas cosas buenas me han sucedido y no las cambio por nada. Como he dicho, espero que os sirva el post.

¡Hasta el próximo post!

miércoles, 7 de diciembre de 2016

El reto navideño de Miri - Semana 1

Desde hace varios años y dos blogs, venía haciendo un calendario de adviento bloggero cuando llegaban estas fechas. Aunque le ponía mucho empeño, había días que no llegaba a actualizar con un nuevo post y ya aquello perdía la gracia. Este año, pues, con un gran pesar he tomado la decisión de no hacer ese calendario de adviento ante la imposibilidad de poder atenderlo diariamente. Eso sí, mi mente inquieta le ha dado vueltas a un asunto y es el que os vengo a contar hoy aquí: mi reto navideño.

Como sabéis, este es un blog donde comentar cosas frikis varias, pero voy a salirme un poco de esa temática y hacer algo más personal (claro, como si en este blog no fuera ya lo más subjetiva del mundo cada vez que comento algo jajajaja), algo que hable de mí porque, ¿qué leches? yo también soy un personaje en esta historia tan apasionante que es mi vida. "¡Qué rollo más grande suelta la tipa esta!" Pues sí, soy consciente de ello, pero creo que en esta ocasión de algún bien le puedo servir a alguien. Y sí, esto ha sido un segundo párrafo en el que aun no os he dicho en qué consiste ese reto navideño tan misterioso. 

Éste es el párrafo. Directa al grano que voy: me he propuesto no engordar en Navidad y, ojo que subo la apuesta, perder peso incluso. Porque sí, ya está bien de que lleguen estas fechas y engordemos mínimo dos kilos. ¡Se acabó salir rodando en enero! Para poder conseguirlo esto es lo que voy a hacer:



1- Seguir una dieta variada, sana y equilibrada con mi dietista LauraDiet. Vamos, que para que os quedéis todos tranquilos, no voy a hacer ninguna tontería, ni voy a dejar de comer ni pasar hambre ni nada de nada. Voy a comer de todo y disfrutar de las comidas y/o cenas importantes, pero con cabeza.

2- Hacer ejercicio siempre que me sea posible, nada de quedarse en casa mustia en el sofá sin hacer nada cuando en realidad ni el clima ni mi cuerpo ni cualquier compromiso me lo impidan. Claro que voy a tener muchos ratos de descanso y relax, pero el resto del tiempo, al gimnasio o a andar por los castillos, que me quedan cerca de casa.

Las subidas y bajadas al castillo
3- Decir NO a los dulces típicos de estas fiestas, que alguno caerá, pero no la cantidad un tanto descontrolada que habitualmente solemos consumir todos porque vayamos a donde vayamos, ahí va a estar el plato con turrón recién cortadito o las cajas de bombones que te han regalado o que le han regalado a los tuyos y están en casa a un alcance muy facilón. Además, en la tele o en el supermercado prácticamente nos los ponen tan delante que podemos hasta olerlos. La otra noche vi la tele y en una pausa publicitaria me bombardearon con muchísimos anuncios de turrón, chocolate y más dulces que en cualquier otro momento me habrían hecho asaltar la nevera de casa en busca de algo dulce que llevarme a la boca simplemente por saciar el súbito antojo provocado por la tele.

4- Evitar en la medida de lo posible las comidas y cenas de navidad que no sean estrictamente necesarias. Compromisos habrá, sí, pero salir de más porque sí es peligroso. En caso de no poder evitarlo, obviamente tendría que pedir comidas bajas en grasa, no ingerir bebidas con gas, etc. Mi dietista me tiene bien enseñada. Probablemente este sea el punto que más polémica suscite porque "a ver por qué te tienes que quedar en casa y no ir con los amigos a tomar algo", pero me refiero a abusar de esas quedadas siempre, porque entre familia, amigos y trabajo se juntan demasiados compromisos y si voy a todos al final aunque me controle voy a pecar en algún momento y no.



Para además poder conseguir todo esto, me he puesto las pilas desde el día 1 de diciembre, así llegaré a las vacaciones con la inercia necesaria para continuar y no caer en la tentación, porque de otra manera el milagro (navideño) dudo mucho que se obrara. De momento esta primera semana ha ido bastante bien, me he portado en la comida y he hecho ejercicio, aunque no todo el que quería/podía. Lo importante es que psicológicamente estoy contenta y me siento muy bien y eso es esencial para poder conseguir el reto. Una mente relajada, despejada y concentrada en lo que se propone acaba consiguiendo buenos resultados. No obstante, en algún momento me he llevado las manos a la cabeza porque he tenido que rechazar planes o alguna invitación por no ir a tomarme un té in the middle of the night sin sentirme Lady Aguafiestington mientras todo el mundo está de pie con la cerveza en la mano y yo cerca de una mesa porque la taza de té quema y/o se puede derramar si la voy paseando. Pero bueno, el balance sigue siendo muy muy bueno. A ver esta semana qué tal lo llevo.

Básicamente eso es lo que estoy haciendo. Muchos de vosotros me habéis ido mandando mensajes de ánimo, los cuales agradezco enormemente porque aunque no lo parezca son determinantes en ese factor psicológico del que hablaba antes. Por otra parte, otros muchos ya me habéis comentado que queréis venir conmigo a andar y acompañarme en la dieta sana; bienvenidos seais. En fin, poco más que añadir. Bueno sí, que justo esta semana he alcanzado la meta de 10 kilos perdidos desde que comencé la dieta este verano. ¡Poco a poco se me va a quedar un tipazo de escándalo! Chicas, que estoy soltera, if u know what I mean... jajaja

Y ya está. ¡Hasta la semana que viene con más noticias de este reto! Comentad con un "¡Por Tutatis!" en los comentarios.

¡Hasta el próximo post!

sábado, 12 de marzo de 2016

Terry Pratchett para principiantes o de cómo me enamoré del Mundodisco

"La imaginación, no la inteligencia, es lo que nos hace humanos"

Había oído mencionar a Terry Pratchett en mi época de instituto, unas compañeras de clase lo leían allí a menudo, en las horas de recreo o cuando dábamos la llamada asignatura de "alternativa a la religión". Por eso, aunque el Mundodisco me quedara aun muy lejano, el nombre de Pratchett no me era desconocido. Eso sí, no sé qué conversación con ellas me hizo pensar que se trataba de una mujer escritora, el nombre de Terry me resultaba un tanto ambiguo. Pasaron los años y mi vida lectora anduvo por muchos caminos e incluso altibajos, pero nunca pasé por la obra de Pratchett, aunque sí salí del error y descubrí en algún momento dado que quien yo daba por mujer era en realidad un señor con barba, gafas y sombrero. Entonces, hará un par de años, comencé a asistir a un club de lectura y su nombre salió de nuevo. Volví a acordarme de mis compañeras del instituto y pensé que quizá había llegado el momento de saber qué sentían ellas, averiguar por qué se traían los libros a clase, qué las tenía tan enfrascadas en la lectura y, en definitiva, qué tenía este hombre para desatar tantas pasiones lectoras. Acababan de sacar una edición de El color de la magia por 1'95 euros, así que lo compré y lo comencé a leer. Aquello fue un completo desastre. Señoras y señores que estáis aquí leyéndome por aquello de "Pratchett para principiantes" que menciono en el título de este post, si no habéis leído a este hombre quizá os convenga no comenzar por el primer libro de la saga del Mundodisco, ahora veréis por qué. Lo que vais a leer ahora aquí es mi experiencia leyendo a Pratchett, una historia que empieza con muy mal pie pero que acaba muy bien, tanto que os suplico que os quedéis para conocerla y para que os entre el gusanillo de descubrir a un autor que os va a aportar muchísimas cosas y todas buenas. 


Sigo con mi historia. Veréis, me cansé enseguida de El color de la magia. Aquel planteamiento de los dioses jugando con nosotros, los peones de su tablero, me gustó mucho, pero la lectura me resultaba muy confusa y no me enganchó para nada. Sí, el Mundodisco en sí me resultaba atrayente y peculiar, aquello de un mundo sobre cuatro elefantes que a su vez estaban sobre una tortuga gigante molaba mucho. Pero creo que no llegué ni a la mitad de la historia, aquello no era para nada lo que esperaba, no veía la magia del título por ninguna parte metafóricamente hablando y no había sentido más que frustración por haberme perdido en la lectura. Mis compañeras del instituto se me antojaron bichos raros por primera vez. ¿Cómo podían estar tan enganchadas? ¿Qué tenía aquello? ¡Pero si no había capítulos! ¡Y todo era un continuo irse por las ramas! Por ahí se fue la magia y el libro, a la estantería de vuelta. 

Pasaron los meses y en el club de lectura del que os hablaba la mayoría de asistentes decidió leer Papá Puerco. Ahí es cuando supe que los libros de esta saga del Mundodisco podían leerse independientemente, que aunque no se conociera a los personajes, al menos sí podían seguirse las historias de manera independiente, más o menos. Habían sido personas expertas en Pratchett quienes habían elegido el libro, así que confié en ellos. Y sí, me gustó mucho la historia a pesar de no conocer a muchos personajes y perderme con algunas referencias, pero en general el libro contaba algo que me pareció una verdadera vuelta de tuerca y me hizo aplaudir la originalidad de este hombre. Pero había un pero. De nuevo la lectura carecía de pausas, no había capítulos, y de nuevo Pratchett se iba por las ramas, añadiendo notas larguísimas a pie de página incluso. Un 7 con cierto sabor agridulce le puse a este libro, pero al menos había medio hecho las paces con Pratchett tras lo sucedido con El color de la magia. Entonces pasó algo que cambió mi experiencia con Pratchett para siempre. Más bien, apareció alguien,  un lector empedernido de Pratchett a quien mi nota de 7 sobre 10 puntos le sorprendió mucho y no dejaba de preguntarse por qué. Se trataba de Marco de Canal Osera, a quien no dejaré jamás de agradecerle lo que hizo: me recomendó el libro adecuado

Todos los lectores del Mundodisco con los que he hablado últimamente coinciden conmigo en que los comienzos de la saga son un tanto peliagudos y que, sobretodo, sumados al peculiar estilo de este hombre pueden provocar cierto rechazo en algunos lectores. Aquí me tenéis como prueba de ello. Sin embargo, cuando se produce el flechazo con cualquier (otro) libro de la saga, entonces ya no podremos ni querremos salir del Mundodisco nunca y comenzaremos a ver el particular estilo de escritura que tiene con otros ojos más tolerantes y comprensivos. Es lo que me ha pasado a mí y por eso quiero hoy compartir tanto rollo repollo con vosotros, porque quiero que sintáis también ese flechazo y que, si no viene tras el primer intento, ni el segundo, ni cuando uno espera, sí llegue en algún momento dado con el que será vuestro libro con mayúsculas, EL LIBRO. Hay muchos con los que se puede producir este milagro literario, incluso puede que a muchos de vosotros os pase ya desde El color de la magia si decidís empezar por el principio. Para gustos, los colores, y MI LIBRO no es otro que ¡Guardias! ¡Guardias! 


Sí, vuelvo a Marco, que lo he dejado aparcado hace un párrafo y una foto y me he ido por las ramas. ¡Anda, mira! ¡Como Pratchett! Sí, ya paro. Sigo. Cuando Marco me preguntó acerca de mi 7 para Papá Puerco le conté todas estas desventuras que os estoy contando ahora. Entendió lo que me había pasado y entonces me recomendó no empezar por el principio, sino comenzar por una de las sagas que a él más le gustaban, la de la Guardia. Sí, fue entonces cuando también descubrí que las novelas del Mundodisco se agrupaban por sagas: la de los magos, la de las brujas, la de la guardia, etc. Bueno, poner el "etc" al final de esta enumeración es por hacer bonito, porque si os soy sincera no sé qué más sagas hay, todavía soy un poco novata en el Mundodisco y no me ha dado tiempo a descubrirlo. El caso es que su recomendación era comenzar por ¡Guardias! ¡Guardias! y no tardé demasiado en hacerle caso y bajar a la biblioteca a por el libro. Y así fue como surgió el flechazo, mi flechazo. Habiendo leído ahora muchos más libros del Mundodisco y habiendo vuelto a darle una segunda oportunidad a El color de la magia, no es que Pratchett comience mal su famosa saga, es más bien una cuestión de gustos y a mí no supo cautivarme o yo no me dejé cautivar, quizá no era el momento. El estilo de este hombre en esa saga es muy peculiar (en el resto de sus novelas no lo sé porque aun no las he leído), así que tiene que producirse un mutuo entendimiento y eso no me sucedió con el primer libro de la saga, sino con el octavo. Pero más vale tarde que nunca, por eso en esta historia Marco tiene un papel muy importante, porque de no ser por él me habría perdido el que fue mi gran descubrimiento el año pasado, me habría seguido quedando con una visión un tanto confusa del Mundodisco. Desde aquí, mil gracias. Y espero estar ahora siguiendo la cadena de favores de la vida y haciéndole un bien al mundo si gracias a este post tonto alguien descubre a Terry Pratchett también. Él ya no va a volver, pero creo que su legado le hace mucho bien al mundo, nos hace ser mejores y tener más imaginación. 

Bajándome de la nube a la que me acabo de subir pensando en lo que os acabo de decir, sigo con mi historia. Con ¡Guardias! ¡Guardias! me adentré en el Mundodisco, bueno, más bien en la ciudad de Ankh-Morpork, de la mano de Zanahoria, un jóven de dos metros de alto y de raza enana (¿?) que iba a la ciudad para alistarse en la Guardia. Allí conocimos los dos al comandante Sam Vimes, un personaje que no deja indiferente a nadie y que libro a libro se ha ido creciendo de una manera bárbara hasta convertirse en uno de mis personajes favoritos de la literatura. El caso es que a partir de aquí emprendí el viaje hasta el final. Tenía una imagen que descargué de internet en donde se ordenaban los libros por sagas, así que tras ¡Guardias! ¡Guardias! pasé a Hombres de Armas, luego a Pies de barro, después a ¡Voto a bríos!, seguido de El quinto elefante, al que le siguió Ronda de noche, más tarde llegaría el magnífico ¡Zas! y por último Snuff cerraba esta genial saga. Los devoré, a un ritmo que se interrumpió un poco cuando caí enferma y en el hospital, pero los devoré. Lo importante aquí era la necesidad que se me creaba cada vez que terminaba un libro de ir cuanto antes a por el siguiente. Era como una droga, necesitaba más. Y leía como en una burbuja, ajena a lo más doloroso de todo, que es que ya nunca habría una continuación ni de esta saga ni del Mundodisco en general. Cuando terminé de leer Snuff de pronto la realidad me estalló en la cara, me di cuenta de la verdadera magnitud de algo que había ocurrido meses antes, el 12 de marzo de 2015. Terry Pratchett había muerto y ya no continuaría su obra. 

Hoy hace un año que apenas había terminado de leer ¡Guardias! ¡Guardias! y bajé a la biblioteca a por otro libro suyo tras conocer la noticia de su muerte unos minutos antes. Me sentía todavía una auténtica ignorante de su obra y, lo que es más, en ese momento me sentía mal, no por su muerte, sino por no sentir el gran pesar que sentían todos, no comprendía la verdadera magnitud de la noticia, el dolor de sus lectores, cómo se le partía el alma a muchas personas como a mis compañeras de instituto cuando se enteraron de la triste noticia y se les vinieron a la memoria tantos buenos recuerdos leyendo sus libros. Ahora lo entiendo todo, ahora soy yo la que siente lo mismo que todos sintieron hace un año porque ahora sí soy parte de esa legión de lectores cuando hace un año me veía como una completa extraña entre ellos. 

"¿No sabes que un hombre no está muerto mientras se siga hablando de él?"

En fin, tan sólo me queda reiterar mi empeño en que busquéis VUESTRO LIBRO de Pratchett si todavía no lo conocéis. Y también me queda dar las gracias a todas esas personas que se han cruzado en mi vida y que de alguna manera la han cambiado para bien, para mejor, entre ellas todos los que he mencionado aquí en este post porque poco a poco me fueron señalando el camino que debía seguir y, por supuesto, gracias a Terry Pratchett por compartir con el mundo una visión diferente de la vida y, además, de la muerte. Me vais a permitir que termine este post con las últimas palabras que dejó preparadas para todos nosotros y que evidencian lo grande que era y es. Por si sois principiantes, lo único que debéis saber es que uno de sus mejores personajes junto a Sam Vimes era La Muerte y que todo lo que ésta decía estaba escrito en mayúsculas en los libros.

-AT LAST, SIR TERRY, WE MUST WALK TOGETHER.
Terry took Death’s arm and followed him through the doors and on to the black desert under the endless night.
The End.

-AL FIN, SIR TERRY. DEBEMOS CAMINAR JUNTOS.
Terry cogió el brazo de La Muerte y la siguió a través de las puertas y hacia el negro desierto bajo la noche interminable.
Fin.

¡Hasta el próximo post!

miércoles, 11 de noviembre de 2015

Caminar junto a los personajes eternos

Imagen sacada de este blog 
Este va a ser un post un poco diferente a los que acostumbro a escribir en este blog, primero por el tono serio que voy a emplear y, segundo, porque el tema que me trae hoy aquí es muy duro: el maltrato a otras personas, en este caso en forma de violencia de género. Entonces, ¿por qué no escribir sobre él en mi otro blog, el que tengo para otros temas? Pues porque la manera en la que lo voy a abordar está estrechamente ligada a la esencia de este blog, donde los personajes de novelas, cómics, videojuegos, películas o series y las historias en las que aparecen son protagonistas. Así pues, en las próximas líneas voy a defender una idea que cruzó ayer mi mente mientras veía en televisión la noticia del asesinato de otra mujer más a manos de su pareja, una idea en la que creo firmemente y que podría salvar vidas. Pero antes de plantearla, debo hacer un ejercicio de introspección para que entendáis el porqué de esa idea. 

Cuando era pequeña veía Dragon Ball y alguna que otra vez jugaba yo sola a hacer peleas con los cojines del sofá. No, no es que cogiera los cojines para golpear a nadie, es que los propios cojines eran los enemigos a abatir, contra ellos luchaba. Tranquilos, no me imaginéis aporreándolos como si de un saco de boxeo se tratara. Mis batallas eran a cámara lenta, pues tenía que volar, teletransportarme y hacer los ruiditos que hacían en la serie. Lo mío era algo muy elaborado, casi artístico y para nada violento. Pero un buen día mis padres, siguiendo el consejo de mi tía, decidieron obligarme a ver Heidi en vez de Dragon Ball, pues pensaron que unos dibujos con peleas harían de mí una niña violenta. Aquí es donde vino mi primer acto de rebeldía, pues me negué a ver Heidi y me iba a la ventana del salón a mirar por ella a la calle, dándole la espalda a la tele. Mi huelga surtió efecto, a los pocos días levantaron el veto que caía sobre Dragon Ball y yo seguí viendo la serie y recreando a cámara lenta los Kame-Hame y demás técnicas de combate que había visto. Y aquí estoy, a día de hoy soy una persona adulta responsable y para nada violenta. Aquellos dibujos animados no me convirtieron en una niña salvaje y agresiva que iría pegando a los demás niños, ni introdujeron en mí pensamientos que me hicieran ver la violencia como algo normal o necesario. Todo lo contrario, ver dibujos animados como esos me hizo conocer nuevos mundos, empatizar con un sinfin de personajes distintos, aprender a ser tolerante, a mejorar y esforzarme, me enseñaron que mi imaginación no tenía límites, me dieron esperanza, hicieron que nunca me sintiera sola, porque cuando el mundo real me hacía sentirme mal sabía que podía acudir a ese otro de ficción y sentirme bien. Por tanto, a mí ver dibujos animados de pequeña me hizo ser mejor persona. Quizá Dragon Ball no era del agrado de mis padres porque les infundía cierto temor, pero también forma parte de quien soy ahora. 

A los 9 años se produjo otro hecho que marcó mi vida para siempre: mis padres me regalaron mi primer libro "serio", con más texto que dibujos. Se trataba de Matilda de Roald Dahl. A partir de aquí mi afición por la lectura ha sido imparable. A los mundos que conocí en los dibujos animados sumaba los de los libros. ¿Una fábrica de chocolate en la que hacían infinidad de caramelos de lo más extraño? ¿Un niño vampiro que acudía cada noche a visitar a otro niño a su habitación? ¿Una aldea gala que resistía al invasor gracias a una poción mágica? ¿Un grupo de niños que durante el verano resolvían crímenes cometidos en su pueblo? ¿La posibilidad de llegar a la Luna y conocer a los selenitas? Como véis, la lista podría ser infinita. Pero no he venido a contaros hoy mi vida. Al hablaros de mi experiencia con libros o series de dibujos lo que pretendo poner de manifiesto es que cualquier obra nos ofrece unos personajes, un mundo nuevo y muchas posibilidades que nos ayudan a afrontar el día a día y van forjando nuestra personalidad. Los adultos en los que nos convertiremos también están hechos con todos esos elementos y a mí me han convertido en la persona que ahora mismo está defendiendo que darle un libro a un niño puede salvar muchas vidas el día de mañana. Y quien dice libro, dice cualquier otro soporte en el que vengan las historias.  

Podemos recurrir a las historias, estén en el formato que estén, para descubrir cosas nuevas, para evadirnos de la realidad, para recordar, para llorar, para reir, para reflexionar, para enfadarnos, para buscar respuestas, para pasar el rato, para compartir la experiencia con más gente, etc. Siempre habrá excepciones, pero creo firmemente que conocer historias nos hace mejores personas, más tolerantes, más imaginativos, más optimistas en cierta manera. Conocer otro mundos y sus infinitas posibilidades hace que los problemas en los que nos vemos inmersos todos los días se lleven de otra manera. Dudo mucho que una persona a la que, por ejemplo, le guste el cine o le guste leer pueda cometer la barbaridad de maltratar a otras personas o, más concretamente, de maltratar a su pareja sentimental. Dudo mucho que alguien que disfrute creyendo por momentos que la fantasía de los libros es real se sienta tan pequeño que llegue a desahogar su frustración de manera violenta con sus seres queridos. Dudo mucho que un padre que haya disfrutado durante su infancia con un libro permita que su hijo tenga una infancia donde el miedo impere. Dudo mucho que alguien que haya conocido la libertad o el amor en un cuento se bloquee de tal manera ante los problemas que descargue su rabia en forma de golpes contra la persona amada. Las historias no siempre tienen finales felices, pero aun en su tristeza nos transmiten vida. Veo imposible que la vida que nos infunden los libros, cómics, películas, series, dibujos animados o videojuegos permita que nos volvamos unos salvajes, que perdamos lo que nos hace humanos. Por tanto, creo que conocer, sentir y experimentar lo que vemos en las historias, nos convierte en personas que nunca se atreverían a poner un dedo encima de nadie. Somos afortunados por poder vivir cosas nuevas a través de la suerte de los personajes de las historias, llevamos una doble vida en ese sentido, por eso dificilmente vamos a sentirnos tan vacíos y miserables que dejemos que la rabia y el miedo irracional nos anule por completo. 

Es bonito hablar de nosotros así, como unos privilegiados, pero hoy he venido a hablar de ellos, de quienes no leen o no ven, de quienes no conocen más mundos que la realidad más inmediata que les rodea, de quienes no saben que hombres y mujeres somos personajes iguales en esta historia que es la vida real, que ningún ser humano es inferior a otro, que los enemigos de las historias muchas veces se dan cuenta de que juntos pueden llegar más lejos que estando enfrentados, que hacer lo correcto te hace sentir mejor, que todas las situaciones adversas pueden superarse con el tiempo y la voluntad, que se puede estar equivocado y luego rectificar, que de los errores se puede aprender, que la violencia no conduce más que a un sufrimiento del que es muy difícil salir. En las historias aprendemos todo esto y más, por eso cambiar la suerte de esta sociedad está a un simple paso, el de ofrecer historias a quienes no las tienen. Si desde pequeños tenemos la suerte de que nuestros padres o un libro o la tele o en el colegio nos cuenten una historia, nuestras vidas cambiarán para siempre. Y hoy he centrado el tema en la violencia de género, pero bien podría extenderse esto a otras lacras de nuestra sociedad como el maltrato animal, el racismo, la homofobia, el abuso sexual, etc.

Los maltratadores son unos miserables, pero creo que lo son porque sus vidas carecen de historias. Este blog se llama "Los personajes eternos" porque éstos, una vez entran en nuestra vida, ya no la abandonan. Por eso caminamos por nuestra existencia muy bien acompañados. Aquellos que caminan solos están destinados a un fracaso que también es el fracaso de todos. Con lo fácil que es compartir historias y personajes, no se debería permitir que haya gente que camine sola, pues serán ellos los autores de las historias más horribles de la humanidad. 

En fin, no sé si me habré expresado bien y me habréis conseguido entender. Pero necesitaba escribir estas palabras ante la profunda pena que sentí ayer y sigo sintiendo cuando veo en las noticias sucesos tan terribles y pienso que toda violencia puede erradicarse si desde la infancia se nos ofrece la esperanza que proporcionan las historias. Por supuesto que podemos debatir acerca de, por ejemplo, ciertos contenidos en los dibujos animados, el mal uso de algunas historias, etc, pero espero que mi tesis prevalezca ante otras polémicas que haya podido suscitar con mis palabras entre quienes me habéis leído. Por cierto, gracias por leerme.

¡Hasta el próximo post!