Llevaba tiempo queriendo hincarle el diente a este libro. Hace relativamente poco tiempo se convirtió en un fenómeno de masas pues, con el lanzamiento de la película, las ventas de El niño con el pijama de rayas volvieron a dispararse (ya fue bestseller cuando se publicó por primera vez). Y ¿qué tiene esta historia que no tengan todas las demás sobre el Holocausto judío? Esa pregunta es la que voy a tratar de responder en este post.
No he leído muchos libros sobre la Alemania nazi, suelo evitarlos. Hay tanto dolor reflejado en ellos, sean historias de ficción o hechos reales, que no me resulta agradable su lectura. Lo mismo me pasa con las películas de la misma temática. He visto unas cuantas y en todas acabo con los ojos llorosos. Ya puede acabar "bien" la historia en cuestión, pero todo el contexto social es tan terrible que no podemos alegrarnos del todo por el afortunado destino de los personajes, sobretodo porque en la mayoría de casos esa buena ventura es sinónimo de sobrevivir a un horror. En cualquier caso, a pesar de ser un tema delicado, sí que me gustaría leer ciertas obras ambientadas en este periodo de la Historia, sobretodo si están basadas en hechos reales, como por ejemplo la autobiográfica Si esto es un hombre de Primo Levi. El niño con el pijama de rayas era uno de esos libros que tenía pendientes. Necesitaba saber por qué "otro libro más sobre el tema" había tenido tanto éxito. Ahora creo saber por qué.
En mi opinión, el éxito de El niño con el pijama de rayas no reside tanto en la historia en sí, sino en cómo está contada. Está claro que la historia de dos niños, uno alemán y otro judío, separados por la valla del campo de concentración más terrible de la historia, el de Auschwitz, es una historia tan conmovedora y triste (o bonita, según se mire) que va a gozar del beneplácito de la gran mayoría de lectores (o espectadores, en el caso de la película, aunque como no la he visto aun no sé si lo que voy a decir ahora sobre el libro se puede ajustar a ella también). Entonces, ¿qué la hace tan especial? Pues, para mi gusto personal, la voz narrativa es perfecta. No es la historia de dos niños vista desde fuera, no. Es la historia de cómo un niño interpreta el entorno que lo rodea: cómo se siente cuando su familia cambia su domicilio en Berlín por otro más apagado en Polonia en el que se siente sólo e incómodo, y de cómo empieza a ser más feliz cuando por fin hace un amigo. Bruno, que así se llama el niño que hará las veces de narrador, nos contará todo lo que pasa a su alrededor y nos dirá extrañado que no comprende nada. Y ahí es donde nosotros tenemos que, como adultos, hacer un ejercicio de interpretación de todo lo que Bruno nos dice para saber donde está y por qué. El niño no sabe a qué se dedica su padre, no sabe quiénes son todas esas personas uniformadas que siempre entran y salen de la casa en la que vive, tampoco entiende por qué el niño al que conoce está siempre triste si vive con tantos otros niños mientras Bruno sólo lo tiene a él; o tampoco entiende por qué hay una valla que los separa. En ese sentido el libro es muy sencillo e incluso suaviza todo el horror que sabemos que hay detrás. No llegan a haber pasajes de extrema dureza, pues todo es a través de los ojos de ese niño que no ve esa violencia o crueldad salvo en unos pocos momentos en la historia, pero incluso ahí no nos habla del tema. Por lo tanto, el estilo narrativo me parece un gran punto a favor de El niño con el pijama de rayas.
El final del libro es predecible y me atrevería a decir que lo es desde el momento en el que uno se detiene a leer la sinopsis de la contraportada. Pero eso no lo hace menos interesante o importante. La manera en la que las palabras nos conducen hacia ese espantoso desenlace me parece muy original. Esa constante inocencia que vemos en todas las acciones es precisamente lo que más le agradezco a la historia. De verdad me he creído que un niño me estaba contando lo que le pasaba en todo momento. Quisiera destacar el empleo de palabras como "el Furias" o "Auchviz" para referirse a esos dos elementos clave en la Historia, pues dotan a la narración de esa ingenuidad que tanto nos ha enganchado. Bruno escucha esas palabras constantemente, pero las aprende a su manera, tal cual las oye pronunciar, como el niño de 9 años que es. Concretamente, llamar al Führer "Furias" me ha parecido sublime. Otra cosa que recuerdo ahora también es ese momento en el que el niño nos dice que se despide todo orgulloso de la gente con un "Heil Hitler" porque cree que significa "adiós, buenas tardes". ¡Bendita inocencia! En fin, ahora sólo me falta ver la película, aunque tengo entendido que ésta
suaviza un poco el final, pues en el libro, aunque predecible, nos pone
un nudo en la garganta.
Conclusión: El niño con el pijama de rayas es una lectura que os recomiendo porque es sencilla, rápida de leer y nos ofrece un nuevo punto de vista sobre un tema que ya conocemos muy bien. Sabemos que es ficción, que en realidad no es un niño el que se dirige a nosotros, pero lo parece tanto que John Boyne se ha merecido mi buena crítica.
¡Hasta el próximo post!

