domingo, 11 de octubre de 2015

Cine: ciclo Godzilla (8ª parte)

20 - Godzilla vs Mechagodzilla de Takao Okawara (1993)

Hacía tiempo que no retomaba mi ciclo de películas de Godzilla y este título fue el encargado de devolverme al Japón amenazado por los temibles kaijus. He de decir que, pese a que en líneas generales la vi demasiado cutre para estar ya en los 90 y tener más recursos, sí que supe apreciar el mensaje que lanzaba y al final me acabó gustando. Pero vamos a ponernos en situación.

La película comienza mostrándonos un enorme Godzilla metálico y robótico que una corporación gubernamental, la G Force, ha creado para hacerle frente a Godzilla. Desde luego que las imágenes son bastante épicas y de verdad parece que el robot es gigantesco y que va a hacerle mucha pupita a Godzilla llegado el momento. Una vez presentada esta institución y sus objetivos, la cinta nos lleva a una apartada isla deshabitada. Allí, una expedición de paleontólogos encontrará dos huevos más grandes que ellos, uno roto del que sólo queda la cáscara, y otro intacto, aun por abrir. Será este último el que se lleven con ellos en un avión, pero antes de poder huir de la isla, aparecerá Rodan volando desde el cielo reclamando ese huevo, que al parecer es suyo. De repente, entrará también en escena Godzilla, quien se enfrentará a Rodan. Esta lucha realmente no tiene sentido en este momento, pues Godzilla no ha podido sentirse amenazado por nadie, simplemente ha salido del agua y ha ido a fastidiar un poquito a quien encontrara a su paso. Será luego cuando lo comprendamos todo... En fin, el caso es que mientras ambos kaijus luchan, los científicos huyen de allí con el huevo.

Ya en tierra firme, hay un grupo de niñas telepáticas que dan un poco de miedito y que mediante el canto hacen que el huevo se abra. Todo el mundo espera que salga un pequeño pterodáptilo de allí, vamos, la cría de Rodan, pero no. En su lugar sale un godzillasaurus, un mini Godzilla con cara de niño bueno que a mí me pareció una mezcla entre el dinosaurio Denver, aquel verde de la serie de dibujos, y Patito, la dinosaurio de En busca del Valle Encantado. Afortunadamente, no se parece en nada a Minilla, (la insoportable y horrorosa cría de Godzilla de películas anteriores) cosa que temí en cuanto vi que de ahí salía una cría de Godzilla.



El caso es que esta cría no es como su padre (¿o madre? ya no me queda nada claro, ¿qué sexo tiene Godzilla?), no es carnívora ni tiene instintos asesinos. Además, cuando sale del huevo y hasta casi el final de la peli, pensará que su madre es la científica que está cuidándolo. Por eso, cuando Godzilla llega a Kyoto destruyendo media ciudad a su paso para rescatar a su cría, ésta le rechaza y Godzilla se vuelve por donde ha venido, destruyendo más edificios a su paso. Y es entonces cuando entra en escena el Mechagodzilla y aquí es donde se me cae un mito: ese coloso metálico del principio de la película resulta ser un cagarro chichinabesco. Vamos, que mucho ruido y pocas nueces porque a la primera de cambio, en el combate real, tras el primer empujón de Godzilla, aquello se desestabiliza y cae al suelo quedando completamente inútil. Recuerdo que cuando vi al Mecha saliendo de su base para ir a luchar, dos imágenes cruzaron mi mente. La primera, la de los Power Rangers conduciendo el Megazord, todos dentro de una cabina pilotando aquello; la segunda, la de los Jaeger de Pacific Rim, tremendos robots preparados para la lucha cuerpo a cuerpo, con toda la agilidad y técnica de combate de sus pilotos. Esperaba ver una lucha mínimamente épica, pero en cuanto me di cuenta de que el Mecha no se articulaba ni se movía ni nada, supe que Godzilla le iba a ganar con apenas un empujón y así fue. Poco me consolaron los infinitos rayos poderosos que lanzaba aquel armatoste porque en el fondo era un mamotreto inútil

Más tarde, aparecerá en la ciudad Rodan y será entonces cuando nos enteremos de que, ante la imposibilidad de cuidar del huevo, Godzilla lo había dejado en el nido de Rodan para que éste lo cuidara. Por eso, antes de que se abriera el huevo, ambos kaijus se lo disputaban y aquí en la ciudad ambos tratan de rescatar a la cría. Volverá Mechagodzilla a luchar, esta vez mejor equipado y preparado para no volver a cometer los mismos fallos. Además, en esta ocasión tienen un plan infalible. Resulta que han descubierto que Godzilla tiene... ¡dos cerebros! Este segundo cerebro se encuentra en la zona lumbar, con lo cual deberán atacar en ese punto y así desestabilizarlo y acabar con él, cosa que consiguen. Sí, amigos, Mechagodzilla acaba con la vida de Godzilla. Sin embargo, los amantes de estas películas sabemos que Godzilla no puede morir, la saga no puede acabar y mucho menos así. Entonces,  ¿qué se sacan de la manga los guionistas? Pues que cuando el Mecha mata a Rodan también, éste cae sobre Godzilla y se desintegra para darle un halo de vida a Godzilla, quien se despierta, se levanta y destroza por completo al Mecha. Y aunque ha destrozado al gigantesco robot, no vuelve a sembrar el caos, sino que se mantiene a la espera de que los humanos tengan a bien devolverle a su cría y así sucede. Es entonces cuando los protagonistas humanos dicen "ha ganado la vida", pues la naturaleza pondrá a cada uno en su lugar, en este caso reuniendo a Godzilla con su cría para marcharse al mar o a su isla. Bonito mensaje final que bien merece una buena nota.

Nota: 7


21- Godzilla vs Spacegodzilla de Kensho Yamashita (1994)

De nuevo aparecen los paletos de la Fuerza G invirtiendo su tiempo y recursos en crear algo para acabar con Godzilla. Esta gente no se entera... El caso es que desarrollan un potente robot que se puede desmontar en dos piezas si es necesario, el Moguera, que ya apareció en la película anterior pero era tan ridículo que lo obvié en el comentario. El caso es que este nuevo armatoste lanza unos rayos que ya igualan en potencia y destrucción a los de Godzilla. Además de esto, inventarán una especie de receptor de telepatía para colocárselo a Godzilla en la cabeza y así poder entrar en su mente y controlarlo a voluntad de quien esté mandando sus ondas telepáticas, siendo una mujer muy simpática y con sentimientos la encargada de dicha hazaña. Y mientras todo esto ocurre, tenemos otro frente abierto...

Una nueva amenaza en forma de kaiju se cierne sobre Japón y esta vez viene del espacio. Al parecer, alguna de esas veces en las que Godzilla había luchado en el espacio en otras películas, parte de su ADN se había esparcido por el espacio y algo había ido a parar a un asteroide que comenzó a mutar en un Spacegodzilla. Este nuevo bicharraco tiene la apariencia de nuestro Godzilla, pero además tiene unos pinchos de cristal o mineral blanco enormes, legado del asteroide que era. A estas alturas del ciclo de Godzilla, ya nada puede sorprenderme. Después de haber visto a Biollante o Hedora, un bicho mitad Godzilla mitad mineral no es algo de otro mundo... bueno, sí es de otro mundo, pero ya me entendéis, El caso es que cuando Spacegodzilla viene a la Tierra, empieza a atacar lanzando pinchos y montones de rayos. Entonces será cuando Godzilla aparezca en escena y se enfrente a él en una de las luchas a las que menos atención he prestado porque básicamente era ver chispitas de colores que se reflejaban en los edificios durante un rato largo, me la esperaba mucho más épica. En fin, básicamente eso es esta película. Y ¿qué pasa con los de la Fuerza G y su Moguera? Pues de nuevo han dado por saco pero al final se han dado cuenta de que era inútil luchar contra un Godzilla que, al fin y al cabo, les ha salvado el culo a todos los japoneses acabando con el Spacegodzilla.

Nota: 6


22- Godzilla vs Destoroyah de Takao Okawara (1995)

Con esta cinta finaliza la Era Heisei de Godzilla, pues la próxima película del ciclo será Godzilla 2000, de la llamada Era Millenium. Me han asegurado que ésa es la etapa con las mejores películas del famoso kaiju. Y todo esto obviando el remake americano de Emmerich de 1998, que nos pilla en medio. Tranquilos, que también la veré y comentaré (eufemismo de poner a caldo jajaja). Pero vayamos a lo que importa, Godzilla vs Destoroyah.

¡Una isla ha desaparecido! Un avión despega y ¡se encuentra justo delante de Godzilla! Señores, el kaiju por excelencia ha vuelto a la ciudad en unas escenas de destrucción que por primera vez me parecen magníficas porque nos muestran una ciudad de verdad, nada de maquetas, y un Godzilla bastante imponente que ahora tiene púas rojas en la espalda que le confieren un aspecto más letal.  Al parecer, la misma erupción química que ha hecho desaparecer la isla de Baas también ha afectado a Godzilla. Empezamos bien.

Y seguimos mejor. Ahora entran en acción personajes relacionados con otros de las anteriores películas. Así pues, vemos a un jóven apellidado Yamane, que resulta ser nieto del Dr Yamane, quien presenciara al Godzilla original de la película del 54. Además, se hace mención (incluso vemos las imágenes de la película mencionada) al cientifico que en esa primera película construye el artilugio con el que matarán a Godzilla, un aparato capaz de eliminar el oxígeno del agua. Esta referencia se debe a que hay un científico que ha creado algo similar y la hija del Dr Yamane previene a su sobrina periodista del peligro que puede entrañar utilizar ese nuevo invento. Por tanto, el pasado (o más bien los orígenes de la saga) está muy presente en esta cinta, cosa que me encanta. Además, la reflexión final está muy ligada al espíritu de esa primera película, como luego explicaré.

Como decía, Godzilla ha cambiado un poco su aspecto porque se ha visto seriamente afectado por la radiación. Su temperatura corporal aumenta considerablemente y los científicos temen que al alcanzar los 1200 grados comience a derretirse y, con ello, destruya la ciudad entera. Por otra parte, en la zona donde se destruyó al Godzilla original con la bomba anti-oxígeno han aparecido unos animales prehistóricos mutados por culpa de la acción de dicha bomba. Estas criaturas con aspecto de cangrejo o araña gigante y con cuello largo (me recuerdan a un pokemon cuyo nombre no sé ahora mismo. También me recuerdan un poco al MUTO de la última peli de 2014) empiezan a destruir la ciudad. Más tarde, cuando se enfrenten a Godzilla, se unirán las tres para convertirse en un kaiju enorme, Destoroyah, el mismo cangrejo con cuello de jirafa de antes, pero más grande. A todo esto, la cría de Godzilla de la película anterior, a quien se creía muerta tras la erupción química que ha afectado a su padre (¿madre? jajaja sigo sin tenerlo claro), resulta que no está muerta y aparece en combate, pero ya no es una cría, es todo un adulto aunque algo más pequeño de tamaño que Godzilla. A destacar el hecho de que la paleontóloga que le vio nacer en Godzilla vs Mechagodzilla aparece de nuevo en esta película y sigue emocionalmente implicada con el pequeño. Estos son los tres frentes abiertos, ahora juntadlos. Sí, tenemos batallas épicas con estos tres, pero no todos tienen la misma suerte porque [Atención: Spoiler] Godzilla Junior muere a manos de un Destoroyah gigante que ha evolucionado y ahora se pone de pie y tiene alas y vuela; y Destoroyah es destruído por un Godzilla que busca venganza con la ayuda del ejército. Al final, muerto Destoroyah, Godzilla alcanza los 1200 grados y comienza a derretirse, así que el ejército le dispara una sustancia congelante con la intención de evitar un daño mayor, aunque haya que matar a Godzilla.

Todo ha terminado, los tres kaijus han muerto y los científicos y responsables de la Fuerza G lamentan al final la pérdida de Godzilla y su hijo, de las que se sienten responsables por culpa de la energía nuclear. Y es aquí donde la relación con la primera película es más evidente, pues vuelven a hacer crítica de la explotación y mal uso de la energía nuclear por parte de la raza humana. Ellos son los responsables con sus guerras de haber mutado y creado un monstruo que ha traído la destrucción a sus ciudades, aunque éste en algunas ocasiones como esta les haya ayudado a luchar contra un mal mayor, pero el origen de todo ha sido la guerra nuclear. De verdad, llegados a este punto la película me ha puesto los pelos de punta porque ha vuelto a los orígenes del monstruo, incluso se ha permitido la licencia de sacar constantemente imágenes de la película original.

En definitiva, una buena obra que pone broche final a una magnífica etapa de este kaiju. Hacer referencia a los orígenes y al espíritu crítico con el que Ishiro Honda creó a Godzilla,  me ha emocionado especialmente, así que le voy a poner buena nota. Además, hay mucha acción y, aunque también hay muchas maquetas para destruir, en esta ocasión tenía la sensación de que todo era más real. Y bueno, la estética de este nuevo Godzilla con la piel y las púas al rojo vivo me ha parecido mucho más monstruosa. Por cierto, en ese sentido, esta etapa ha mantenido un kaiju como debía ser, que diera verdadero miedo y no se convirtiera en el amigo de los niños en que se convirtió durante la época de los 60-70 como dije cuando comenté el relanzamiento del 84. Y, por lo que parece, a partir de este momento tendremos ese tipo de Godzilla para rato, ya no volverá aquel que hasta practicaba el boxeo. En fin, habrá que seguir viendo más pelis para descubrir si es cierto. De momento, muy contenta con esta etapa Heisei. Por cierto, en la escena final de la película, tras la muerte de Godzilla y la reflexión sobre la guerra nuclear, la cámara se acerca lentamente a la humareda en la que ha quedado envuelto Godzilla, que empieza a disiparse para mostrarnos.... ¡a Godzilla en pie! ¡chan chan! ¡Tenemos Godzilla para rato!

Nota: 9


Ciclo Godzilla parte 1
Ciclo Godzilla parte 2
Ciclo Godzilla parte 3
Ciclo Godzilla parte 4
Ciclo Godzilla parte 5
Ciclo Godzilla parte 6
Ciclo Godzilla parte 7


¡Hasta el próximo post!

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